Laburo España: 250.000 ofertas de empleo

Un pequeño experimento

Viernes, 12 de agosto de 2005

La vida

Hoy, empiezo los días de vacaciones que me quedan hasta el 1 de septiembre, pero estaré por aquí.

Espero que septiembre me traiga esperadas “sorpresas agradables” que intentaré ir contando. Es respecto al trabajo, pero no quiero tirar las campanas al viento (¿se dice así?) por si acaso no llegan; agosto es un mes nulo para eso, se han ido de vacaciones todos los que deciden.

Pero éste no era el tema.

Hoy he estado en Salamanca. ¡qué bonita eres!

Pero no he estado de turismo ni nada parecido. Ha sido un rápido viaje de ida y vuelta, con mis padres y una visita familiar.

Resulta que mis tíos que vivían en Madrid, decidieron irse a una residencia y le dijeron a su hija que vive en Salamanca, que les buscara una allí, para estar cerca de ella.

Mi tío tiene ochenta y tantos años y problemas de salud. Hace ya bastante tiempo que no salía de casa y mi tía, más joven que él, sólo salía a hacer un poco la compra y si tenía que ir al médico a por medicinas.

Se han ido hace poco, pero mi madre, hermana de mi tía, quería ir a ver cómo estaban y a hacerle un poco de compañía porque claro el cambio ha sido un poco dramático, sobre todo para mi tía que está bien y sin problemas.

El caso es que “la que suscribe” se ofreció a llevarlos porque, además, está el problema añadido de mi padre, que tampoco está muy allá y no puede conducir muchos kilómetros seguidos. De hecho, están por aquí, en vez de en su pueblo por un problema de mi padre.

¿A qué viene todo esto? Pues viene a que me ha dado mucha pena y, aunque he empezado en otro tono al principio de todo esto que hoy cuento, estoy más triste que contenta.

La última vez que ví a mi tío en su casa, me entristecí mucho. Había dado un bajón impresionante, no podía quitarse el oxígeno, no se movía prácticamente nada más que de la cama a una silla y al baño, diciendo que se quería morir, y que no tenía ganas de líos, de ruidos, de gente, de visitas (aunque luego siempre lo agradece mucho y se le nota).

Consiguió hacerme pensar y recordar otras épocas más alegres de nuestra vida.

Hoy, parecía un poco más tranquilo, quizá porque en la residencia hay enfermeras y asistentes que si necesita algo urgente le van a atender. En casa, a veces, pasaban horas hasta que llegaba alguien o si le llevaba mi tía al hospital, le decían aquello de “ya está usted otra vez aquí”, que se lo dirían sin mala intención, pero a él no le gustaba porque iba por necesidad y se encontraba bastante mal. Seguro que a mi padre tampoco le gustaría. ¿La edad nos hace mucho más susceptibles a cualquier frase, quizá?

Mi tía parece que está más resignada que tranquila. Está aburrida porque en su casa, aunque fuera poco, por lo menos salía a por el pan o hacer algo de compra y andaba un poco (no había más remedio y le dejaba solo “un momento” para ir). En la residencia, el “remedio” ha desaparecido, no se separa de su lado, está pendiente sólo de él, ni siquiera pasea por el bonito jardín. No sé si va a ser bueno para ella, pero no quiere hacerlo. Mi tío le dice que se vaya a dar un paseo o a casa de su hija que vive muy cerca y se dé una vuelta y se despeje un poco, pero… De momento, no quiere. Dice que ya lo hará. Ya veremos.

Vivíamos muy cerca cuando éramos pequeños, mi prima, mis hermanos y yo, íbamos al mismo colegio y nos pasábamos la vida juntos, mi prima, a veces, también venía con nosotros de vacaciones y siempre andábamos en casa ella, de mi abuela o nuestra.

Intentaremos ir a hacerles más visitas. En Madrid era más fácil, estaban más cerca, pero las mejores circunstancias para ellos, ahora, creo que están allí.

Sigue queriendo morirse. El saludo de mi tío ha sido: “Hola sobrina, estoy aquí esperando el final, a ver si llega pronto”

Cuando te despides, no sabes si le vas a volver a ver.

Se nos va la vida, se nos va.
Es una triste pena, pero llega el momento en que no está.

Por: MaríaS | General | Comentarios (7) | Referencias (0)

Comentarios

bueno, pues poco que decir, que ánimo y que espero que todo vaya lo mejor que pueda dentro de lo que cabe
besos

pablo | 13-08-2005 12:34:16

Hay veces que no nos queda otro remedio. Abandonar.

Pijomad | 13-08-2005 15:24:19

A disfrutar las vacaciones entonces.
Bueno encontrar tu blog.
Saludos.

: : SEGMENTO | 14-08-2005 05:24:16

Es muy triste María, pero hay que resignarse. Es lo que nos espera a todos. A mi me ocurrió algo parecido con mi abuelo. La verdad es que ya estaba enfermo, pero el dia de reyes lo vi tan recuperado que no me podia imaginar que se iria unos dias después.

En fin, ánimo.

Laraima | 14-08-2005 20:54:21

No decidimos cuando ni como nos llega el final y a veces es muy triste. Pero es ley de vida y lo que no tiene remedio hay que afrontarlo. Salamanca es una ciudad preciosa para pasearla, es una pena que no la pueda disfrutar, pero por lo menos están mas cerca la familia y pueden estar más tiempo juntos

Lula Towanda | 15-08-2005 00:47:59

Me caen bien los viejos. En mi familia nos educaron para no rehuirlos. El hecho de que habiten una residencia o un piso no es tan importante. Los hay que viven en casas en la mas miserable de las soledades. Desgraciadamente ser querido a esas edades, es un privilegio y no una norma.


Zifnab | 17-08-2005 02:05:57

Es muy triste María querida lo que contás, pero es como vos decís, la vida. Nada peor que ver irse a los seres con los que hemos compartido parte de nuestra vida, pero no lo podemos evitar. Yo creo que si el deseo de los viejitos es que llegue rápido el fin para no sufrir, quizás, pues que les llegue rápido..que no se mueran de dolor. Tarde o temprano nos pasará a todos. besitos, que te alegres un poquito..

cris | 17-08-2005 22:12:38

Comentar


Recordar datos

LaInformacion.com lainformacion.com - Medio Oficial de los Premios Bitacoras 2009