Un sitio donde expresar opiniones y contar cosas.
| << | >> | |||||
| Lu | Ma | Mi | Ju | Vi | Sá | Do |
| 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | ||
| 6 | 7 | 8 | 9 | 10 | 11 | 12 |
| 13 | 14 | 15 | 16 | 17 | 18 | 19 |
| 20 | 21 | 22 | 23 | 24 | 25 | 26 |
| 27 | 28 | 29 | 30 | |||
Xodo
El manual de instrucciones de Andrea Recol
Diseñado por Studio.st
Online gracias a Bitacoras.com
Viernes, 03 de junio de 2005
Es posible que cojas un día libre en el trabajo y pienses descansar.
Hacer cuatro gestiones pendientes, de esas que siempre hay y, dedicarte a poco más.
Pero no.
Coges el día y piensas: “me levanto más tarde, hago esas cuatro cosillas y luego a relajarte, leer, … etc. Mañana sábado (si es viernes, como es hoy) ya le dedicaré tiempo a la casa”
Aceptamos lo de levantarse más tarde, que no es lo mismo que despertarse más tarde y luego, después de la ducha y desayunar, sales a hacer las gestiones.
Y vas y no vuelves hasta casi la hora de comer, de un sitio para otro casi sin parar y, menos mal que has hecho las cuatro cosillas y cinco más, porque si no…
El caso es que por la tarde te planteas: “bueno ahora tranquilamente voy a ir haciendo…” y resulta que te lías y te lías y al final, acabas entre unas cosas y otras casi más tarde que los días que estás trabajando fuera y luego sigues en casa.
Y, al final ni has descansado, ni te has dedicado a lo que pensabas, ni ná de ná.
Y estás igual de cansada, o más, que cualquier otro día.
Eso sí, ahora tienes unas pocas gestiones menos, y has cambiado la rutina del trabajo por estar en otras cosas, que tampoco es malo.
Por: MaríaS | General | Comentarios (0) | Referencias (0)