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Un pequeño experimento

Viernes, 03 de junio de 2005

Un día libre


Es posible que cojas un día libre en el trabajo y pienses descansar.

Hacer cuatro gestiones pendientes, de esas que siempre hay y, dedicarte a poco más.

Pero no.

Coges el día y piensas: “me levanto más tarde, hago esas cuatro cosillas y luego a relajarte, leer, … etc. Mañana sábado (si es viernes, como es hoy) ya le dedicaré tiempo a la casa”

Aceptamos lo de levantarse más tarde, que no es lo mismo que despertarse más tarde y luego, después de la ducha y desayunar, sales a hacer las gestiones.

Y vas y no vuelves hasta casi la hora de comer, de un sitio para otro casi sin parar y, menos mal que has hecho las cuatro cosillas y cinco más, porque si no…

El caso es que por la tarde te planteas: “bueno ahora tranquilamente voy a ir haciendo…” y resulta que te lías y te lías y al final, acabas entre unas cosas y otras casi más tarde que los días que estás trabajando fuera y luego sigues en casa.

Y, al final ni has descansado, ni te has dedicado a lo que pensabas, ni ná de ná.

Y estás igual de cansada, o más, que cualquier otro día.

Eso sí, ahora tienes unas pocas gestiones menos, y has cambiado la rutina del trabajo por estar en otras cosas, que tampoco es malo.

Por: MaríaS | General | Comentarios (0) | Referencias (0)

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